Mardi 1 décembre 2009
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Hijos míos,
El subterfugio más fuerte es el de haceros creer que se os quiere hacer bien mientras que se os hace el mal.
La ignominia más grande en este tiempo que atravesáis, es la de intentar haceros perder la razón, para haceros olvidar lo que es razonable.
Las garras peludas del enemigo se plantan ante vosotros, por manos más o menos inocentes y se dirigen hacia vuestros brazos.
Se burlan de vosotros, el enemigo viene a deciros :
“Déjame inyectar el veneno en los más débiles, en aquellos que representan la esperanza de Dios, pero no solo en ellos sino también en los que custodian la sabiduría de las tradiciones pasadas.
Déjame atacar a todos aquellos que forman parte de la esperanza y del origen de la humanidad."
Todo esto, visto por corazones puros, no puede ser mas que una maquinación infernal. Y sin embargo, hijos míos, puesto que os habéis olvidado de aprender a reflexionar, puesto que vuestro
racionamiento no pasa ya más por Dios, todo esto se os puede inyectar, antes del veneno mortal, preparando para vosotros un terreno favorable en el que se os impida reflexionar.
Si el miedo os vence, deciros que él os ha dañado fuertemente apartándoos de la oración. Porque sólo la Razón de Dios puede volver a poner en vuestra razón la Luz necesaria que impida que vosotros
mismos cavéis las tumbas que se os están preparando por las garras del enemigo.
Pedirle a Jesús que os despierte, que despierte vuestras almas, vuestros corazones, vuestro razonamiento, para daros la sabiduría en el entendimiento, la sabiduría en el deseo de escuchar a Dios
y de proteger a aquellos a los que amáis, la sabiduría en la determinación de apartar vuestros oídos ante las mentiras de estos tiempos, donde la maquinación pretende destruir las referencias y
la esperanza de la humanidad.
Amen
Gracias María
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Publié dans : la Virgen María
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