Lundi 19 octobre 2009
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Hijos míos,
Grandes tormentos amenazan la tierra.
Con el fin de proteger todos a todos los continentes del mundo, ofrezcan cada instante vivido, cada instante de alegría, a Dios vuestro Padre, con el fin de que El pueda multiplicarlos y ofrézcanle
todos estos momentos de paz en los tiempos por venir.
Pidan, Rezándome como Nuestra Señora de la Paz, un tiempo de gracia suplementaria con el fin de poder permitir a las almas el convertirse y acercarse a Dios Padre.
Cada vez que un alma se vuelve hacia Dios, esto hace que un hijo más venga a agradecerle a Dios Padre por todos los beneficios que El da.
Cuanto más agradecidos al Amor de Dios sean los corazones, tanto más Dios les concederá nuevas gracias a los que Se lo piden.
El Corazón de vuestro Padre es un Corazón lleno de dulzura y de Amor por vosotros, es un Corazón que se deja tocar. No dudéis en pedirle que os conceda nuevas gracias, porque vuestro Padre
escucha los gritos sinceros de vuestros corazones.
Amen
Hijos míos, os bendigo. Qué mi bendición sea para vosotros un velo de amor y de ternura que venga a recubrir vuestros corazones, vuestros cuerpos, y vuestras almas, dándoos la
certeza de que todo lo que Dios quiere para vosotros es bueno.
Amen
Gracias María
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Publié dans : la Virgen María
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