Lundi 18 août 2008
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Hijos míos,
Avanzar por un laberinto conlleva a menudo una gran pérdida de tiempo y puede conduciros a un camino sin salida.
No hagáis vosotros mismos vuestros propios laberintos buscando complicaciones ahí dónde todo es sencillo, aceptando el comprometeros en el camino que está alejado de aquel trazado por Dios.
El camino que Dios elige para cada uno, es un camino en el que al final la salida es segura, un camino en el que el acceso puede parecer a veces difícil y en el que sin embargo solo las almas
llenas de confianza podrán caminar.
Pedir la luz para todo lo que hagáis, lo que emprendáis, lo que aceptéis.
Pedirla también para aquellos a los que conocéis y que parecen perder mucho tiempo.
Sólo un corazón recto, podrá discernir claramente lo que Dios espera de él.
Si los caminos de Dios parecen a veces inexplicables, lo importante es poderles seguir, pues la oscuridad es siempre lanzada por los espíritus que no supieron acoger la Luz de Dios.
Las ideas de cada uno retrasan el plan de Dios. Es importante para todos y para cada uno de vosotros que ofrezcáis a vuestro Padre un abandono, no inconsciente, sino voluntariamente ofrecido con
completo conocimiento de causa hacia la bondad infinita de Dios.
Amen
Hijos míos os bendigo. Siguiendo lo que Dios os pide, ganareis un tiempo precioso.
Cuántos combates interiores habrían podido ser evitados si mis hijos hubieran actuado siempre llenos de confianza hacia Dios.
Amen
Gracias María.
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Publié dans : la Virgen María
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