Mercredi 8 mars 2006
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Mis niños,
Dios no cesa de guiar vuestro camino, de iluminarle mediante el centelleo de la presencia del Espíritu Santo.
El enemigo de las almas no cesa de querer apagar todo lo que Dios pudo encender en vosotros y en vuestro alrededor para guiaros.
Así, tenéis la impresión de no saber cómo avanzar más.
Tenéis la impresión de que todo obstáculo que surja en vuestro camino, no podrá ser apartado a tiempo, ni siquiera desviado.
He aquí la jugada de aquel que quiere perder a las almas.
Así él os incita al desaliento, dejándoos creer que Dios no puso suficientes signos sobre vuestro camino para ayudaros a seguirlo.
Sólo la oración puede ayudaros a reencontrar todas estas pequeñas luces encendidas en vuestra alma, en vuestro corazón y sobre vuestro camino.
Porque este combate no es de la Tierra, y los que no rezan lo sufren sin comprender.
Permaneced en comunión permanente e ininterrumpida con Jesús, que lucha como vosotros también lucháis, con el fin de aliviar cada uno de vuestros tormentos, y de guardar siempre entreabiertas las puertas que tratan de cerrarse, queriendo sin cesar ofreceros una luz de esperanza, allí dónde parece que todo se acaba.
La mano de Jesús es firme y tranquilizadora, ofrece el consuelo a los que la acogen.
La mano de Jesús se ofrece a todos, pero es discreta y no se impone.
A vosotros corresponde ofrecer vuestro "Sí" para recibir la ayuda de Dios y las gracias del Espíritu Santo.
Amen.
Mis niños les bendigo, en este tiempo e intercedo para cada uno de ustedes ofreciéndoles el refugio de mi Corazón Inmaculado, con el fin de ayudarles a recibir de Dios, la fuerza que necesitan.
Amen
Gracias Maria
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Publié dans : la Virgen María
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