Mercredi 17 mai 2006
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Mi bien amada,
Ven Conmigo sobre la Cruz.
Sabes, tu corazón queda con el Mío en permanente apertura e inclinado sobre el mundo.
De tu corazón, deben fluir las mismas virtudes que fluyen del mío.
No debes juzgar a las personas, pero esto no significa estar ciego y no ver el pecado que corroe los corazones y las almas.
Cuando ofrecí Mi Misericordia infinita al mundo, vi la amplitud de la miseria del mundo. Pero no la condené, Me ofrecí completamente para salvar a la humanidad. Es por lo que, Mi bien amada, tu lenguaje debe ser el Mío, ver para ayudar mejor y ayudar quiere decir rogar.
Si ves un corazón orgulloso, confía este corazón a la Humildad de Mi Corazón, y poco a poco, dulcificaré este corazón.
Si ves un corazón torcido, confíalo a la Delicadeza de Mi Corazón, y dulcificaré este corazón.
Si ves un corazón duro y cerrado, confíalo a la Dulzura de Mi Corazón, y dulcificaré este corazón.
Si ves un corazón infiel, confíalo a la Fidelidad de Mi Corazón y me ganaré la confianza de este corazón.
Mi bien amada, por las virtudes de Mi Divino Corazón, todo puede ser cumplido, con tal de que tu Me lo pidas.
Así los pecados de cada uno serán sumergidos en la inmensidad de Mi Misericordia y tu corazón unido al Mío sufrirá menos.
Amen
Gracias Jesús
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