Mardi 22 novembre 2005
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Mis niños,
Vengo a observar en lo profundo de los corazones las tormentas que no cesan de agitarles y ofrezco al mundo mis sufrimientos de Madre.
Constantemente el amor es interrumpido y son numerosos aquellos que se equivocan de camino.
En este tiempo en el que la vuelta de mi hijo se aproxima, el enemigo de las almas se transforma cada vez más en ángel de luz y son numerosos los que se deja engañar.
Sus corazones no están en la paz, entonces se dejan atraer por todo lo que les parece traer el consuelo del que tienen necesidad.
Sólo la oración puede darles el discernimiento.
Sólo la oración puede ofrecerles la luz, aquella luz que viene de Dios, aquella que viene de mi Hijo.
Hoy su mamá les viene a buscar para decirles, mis niños, no estarán nunca lo suficientemente cerca de Jesús, incluso cuando ya les parezca conocerle, al hacer cada día los esfuerzos necesarios para estar aún más en comunión con Él, hasta en esto Jesús se distingue de ustedes, por lo que es solo acogiendo a mi Hijo, como llegaran a comprender la jugada del enemigo.
Estén seguros de que con Jesús serán siempre victoriosos. Para eso necesitan acogerle en todo momento y compartirlo todo con Él.
Amén
Mis niños, les bendigo, vengo a ofrecerles mi Corazón para que tengan siempre el refugio del que tienen necesidad. Ya que al venir a mi Corazón quedan acogidos también en el Corazón de Jesús.
Yo soy vuestra Madre y vengo a ofrecerles mi protección.
Amén.
Gracias Maria
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Publié dans : la Virgen María
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