Mercredi 26 octobre 2005
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Mis niños,
Cada uno lleva en su corazón, en su cuerpo o en su alma, la impronta de lo que ya vivió, o de lo que ya vio, o aún de lo que ya pudo recibir por herencia según las pruebas soportadas y vividas por sus antepasados.
Cada uno lleva en sí mismo recuerdos diferentes, que día a día dejan
reflejarse en su cotidianeidad las consecuencias de estas impresiones, a menudo dolorosas.
Suele ocurrir que sea largo y difícil obtener una sanación total, ya que a menudo uno está más herido de lo que parece.
La memoria tiene varias facetas:
Está la memoria inmediata que les permite decir sí o no ante aquello que se les presenta.
Pero también está la memoria derivada de lo que está profundamente impreso en la persona y esto influye a menudo sobre las espaldas del que lo lleva y lo sufre en cada movimiento, en cada decisión.
Sólo la mirada de Dios puede permitir a una persona saber cuál es el origen de aquello que le aprisiona.
Sólo la mano de Dios puede liberar a esta persona, que no ve en su horizonte nada más que las repercusiones de lo que que ya vivió.
Mis niños, cada día debe ser para ustedes un día nuevo en el que todo llegue a ser posible.
Pueden renacer en cada instante, a pesar de las pesadas cargas que lleven, ya que cuando yo les tomo en mi seno maternal, llegan a ser completamente bebés pequeñitos que aún no vieron el día.
¿No es el día nada más que cada instante de porvenir, cada instante de vida ofrecido por Dios?
Este instante, que no les pertenece
puesto que no son sus dueños, y para el que ustedes quieren a menudo decidir multitud de cosas.
Vuelvan a poner entre mis manos, por la protección de mi seno maternal, cada instante de sus vidas.
Allí entonces encontraran la presencia de Jesús que vendrá a fortificarles en cada instante.
Amén
Mis niños les bendigo, son numerosos mis niños heridos y magullados, que se encuentran enredados y atrapados en todo aquello que llegó a constituirse en una trampa para sus personas.
Necesitan comprender y conocer la vía que hay que seguir.
Ofrezcan este mensaje que tocará a muchos corazones.
Yo les doy las gracias y les bendigo con mis lágrimas de amor ofrecidas al mundo por todos aquellos que necesitan convertirse.
Amen
Gracias María
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Publié dans : la Virgen María
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