Jeudi 14 juillet 2005
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Mis niños,
Vengo a poner la dulzura de mi Corazón Inmaculado en cada corazón que se vuelve hacia mí con confianza y amor, puesto que deseo enseñaros a amar con todo lo que Dios Padre depositó en mi Corazón de Madre para amaros.
Una Mamá, por la gracia de Dios, da la vida a sus niños después de haberles alimentado en su seno materno. La mirada de una madre es única y mucho más cuando se trata de la Madre de Jesús.
Es por esta mirada completamente especial por lo que sabreis reconocer la presencia de Jesús en cada uno de vosotros, promoviendo una caridad hacia mis niños fuera del común. Esta mirada es concedida y ofrecida por Dios mismo.
Demasiadas ocasiones de amar se pierden por falta de abandono.
Pedir esta gracia de amar sin nada buscar para vosotros mismos, si no es el deseo constante agradar a Dios, y de hacer crecer en vosotros la presencia de Jesús.
Toda gracia pedida es escuchada por Jesus y es concedida en la medida en la que ésta contribuye al bien de todos.
Amén
Gracias María
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Publié dans : la Virgen María
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