Vendredi 17 juin 2005
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19:11
Mis niños,
vengo ahora a explicarles cómo los espíritus vienen y esperan para atrapar al mayor número de personas.
Cuando os sentis perturbados, porque os parece que la paz se fue de vuestro corazon, intentar acordaros de las personas que visteis en las encrucijadas, de lo que habeis tenido que mirar o escuchar, pues cuando estais cerca de una persona llena de odio y cólera, cuando debeis escuchar a alguien que os aporta sus combates o bien os les hace resentir, os conviertis en una plataforma ideal, en un terreno propicio para el aterrizaje de todos estos malos espíritus astutos que intentan sembrar sobre la Tierra la discordia y la violencia.
Si vivis en oración, todos estos espíritus contrarios se volverán a ir, ya que la luz que entonces mana de vosotros les será insoportable a sus ojos.
Si la presencia de mi Hijo se revela en cada instante a través de vuestro corazón y de vuestra persona entera, entonces los malos espíritus no podrán nada contra vosotros.
Si os encontrais en estado de debilidad, de falta de fe, por causa del miedo o por la duda, entonces por todas las partes en donde tengais una falta entrarán y tenderán a vuestro alrrededor deseos de violencia, de odio, de rencor, de conflicto, y entonces ya no buscareis la paz, sino que al contrario, os convertireis también en fuente de desordenes.
Es por esto qué por lo que debeis de vivir siempre a la vez la confianza y en la desconfianza.
Confianza en el que os protege, en el que vive en vosotros.
Confianza en la protección de Dios ofrecida por Dios mismo y también por la presencia de los Ángeles y de los Arcángeles que están a vuestro alrrededor.
Confianza en el Santo Nombre de Jesús ante el cual toda rodilla se debe doblar.
Pero también en la desconfianza pidiendo sin cesar el discernimiento a Dios para que os defienda de las trampas del maligno, sabiendo que en todo momento puede venir a perturbar vuestra paz interior, cuna de Jesús.
En la desconfianza ante las trampas tendidas a la vez tanto a aquellos que oran como también a los que no oran, ya que cualquier alma arrancada a Dios se convierte en victoria para las tinieblas.
Ved así por qué las fuerzas del mal intentan arrastrar al fondo de las tinieblas a las almas cada vez más jóvenes.
Orad por los inocentes, orad por todos los que no pueden defenderse, puesto que hoy, incluso a través de sus propios padres, el enemigo intenta actuar.
Mí Hijo se encuentra todavia muy a menudo sobre la Cruz, mi Hijo sufre todavia por la Salvación de los inocentes.
Amén
Gracias Maria.
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Publié dans : la Virgen María
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