Vendredi 4 août 2006
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15:48
Mi bien amada,
Te muestro ahora el gran combate de mis hijos los sacerdotes. Mira cuánto son a veces torturados en su espíritu y en su carne.
Me gustaría que respetaran todo lo que es Sagrado, porque lo Sagrado es el bálsamo de ternura y respeto del que Yo, Jesús, tengo necesidad.
Qué Me ofrezcan todo su amor, toda su atención en cada gesto, en cada ofrenda hecha a Mí, como si me recibieran sobre el altar tan frágil como un niño recién nacido puesto que Yo estaba en los brazos de María, Mi Santisima Madre.
Necesito que defiendan Mi Presencia Real y que Me acompañen durante cada misa como el amigo fiel, aquel que se queda cerca de Mí en el Calvario y hasta La Cruz, aquel con el que yo pueda cruzar la mirada en el sufrimietno y decirle Amigo mio tu estas ahí, fiel y presente en el momento en que yo Jesús doy Mi vida por tí.
Necesito que su vida no sea nada más que adoración y amor, y que también tengan necesidad de esto para servirme en la alegría.
Y tú, Mi bien amada, es viviendo todo esto como podrás recibir tantas gracias.
Amen
Gracias Jesús.
Mensaje de Jesús dado a Catherine en el transcurso de la Santa Eucaristía en el santuario de Ars, en la fiesta de San Juan María Vianney (Santo cura de Ars, Santo patrón de los sacerdotes.)
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