Lundi 5 novembre 2007
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15:45
Hijos míos
Asé cuánto vuestro tiempo es precioso, y a menudo tan difícil de administrar. Sin embargo, en este Noviembre, os pido simplemente ofrecer el rosario de las almas del Purgatorio* por vuestras hermanas que se encuentran entre sufrimiento y liberación.
En este mes de gracias para ellas, vengo a verlos más a menudo, dos veces por semana, lo que se corresponde para vosotros al martes y al viernes. Son días en los que debéis rezar especialmente para que las numerosas almas sean libradas y puedan ganar el Reino.
Deseando esto, vosotros juntáis los deseos de mi Corazón de Madre, así como los deseos del Corazón de Jesús. Cuando un alma se encuentra en presencia de mi Hijo, le es tan difícil poder aceptar ser amada tal como es ella, porque tiene entonces, la clarividencia de todo lo que ella representa de imperfección ante Dios.
Si esta alma no preparó su camino con Jesús, no puede creer en el Amor de Dios para ella, así de insoportable le es el encontrarse frente a su pecado.
Si una alma imploró la Misericordia de Dios durante toda su vida, no encuentra detrás de ella nada más que la acumulación del perdón dado por mi Hijo. El peso entonces es de tal forma aligerado, que se atreve a creer en el amor que puede descubrir en la Mirada de mi Hijo.
Es por lo que Jesús os dejó las directrices de la Iglesia para poder prepararos a la última cita. Esta cita que será para vosotros, vital, pues Jesús jamás rehúsa a un alma que venga a reunirse al banquete celeste, si esta alma tuvo ese profundo deseo durante toda su vida, y el deseo permanente de purificarse para poder agradar a Dios.
Para el resto, Jesús da la gracia final, la de la purificación total, que no es otra que la aceptación de lanzarse en sus brazos.
No penséis que ese paso sea fácil. Debéis prepararos para este encuentro durante toda vuestra vida terrestre.
Amen
Gracias María
Hijos míos, os bendigo. Rezando por vuestras hermanas, las almas del Purgatorio, podéis día tras día comprender que importante es hacer todo lo posible por evitar el Purgatorio, pues en reconocimiento por vuestra ayuda, ellas vienen a transmitiros su deseo de poder entrar en el Reino.
Mis niños, muchas almas esperan con impaciencia un nuevo mensaje sobre el sitio, ofrecer éste.
Amen
Gracias María
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Publié dans : la Virgen María
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